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El ágape es la comida que se celebra al final de cada Tenida o reunión masónica. No es una simple reunión cordial celebrada entre colegas para terminar la jornada. En su concepción, el ágape tiene un carácter ritual y es parte inseparable de la Tenida, ya que es la continuación de los trabajos bajo otra forma. Los obreros y constructores después del trabajo justo y perfecto, han de asimilar lo trabajado intelectual y emocionalmente mediante un acto físico, como es la alimentación consciente. Pero además tiene otro objetivo para la continuidad de las logias: el ágape se convierte en el lugar donde se fortalecen los lazos fraternales.

La palabra ágape proviene del griego y significa amor puro, humanidad, algo precioso y sagrado. Desde antaño, en las escuelas iniciáticas, esta noción de compartir la comida era una fórmula complementaria para reunirse y manifestar el amor y la fraternidad. En las comidas masónicas es por tanto importante recordar este objetivo de concordia y fraternidad. Fraternidad es un sentimiento interpersonal elevado, una forma de estar: la comunión entre seres humanos, que pueden ser muy diferentes en apariencia en su vida cotidiana, pero que se unen en su vida iniciática, porque se reconocen unidos por un sentimiento de igualdad y solidaridad. Sin perder de vista el deber de perfeccionamiento, de trabajar cada uno a sí mismo, reconstruyéndose primero y luego contribuyendo a la construcción del edificio de la humanidad.

En el ágape fluye la conversación intrascendente y la trascendente, la alegría y la seriedad, allí se discute, se aprende a compartir las diferencias, con respeto, pero con alegría y despreocupación. En el ágape es donde podemos ejercer la fraternidad, entendiendo mejor los problemas de los HH, sus ilusiones, sus frustraciones. La comida compartida en el ágape, ha de ofrecer equilibrio en diversidad, cantidad y sabor, equilibrio que recuerda uno de los significados simbólicos de la plomada y el nivel. Conviene por tanto en cada ágape guardar el equilibrio, para hacer posible la interiorización consciente de lo que se ha vivido ritualmente durante la Tenida. Así, toda alimentación ha de ser sobria y moderada. Aunque también es una necesidad psicológica, principalmente comer y beber, tienen el sentido de reconstituir el organismo para proporcionarle salud, equilibrio y armonía. El alimento y la bebida son imprescindibles para la vida; pan y agua son elementos necesarios para sostener la preciada vida.

El ceremonial del Ágape masónico encierra un gran simbolismo, que se manifiesta en la propia disposición de la mesa y la posición de los distintos participantes en la comida. Siendo el ágape, parte final de la Tenida tiene sus propias reglas, usos y costumbres. Su marco exterior son los brindis y el orden establecido del uso de la palabra de cada hermana y hermano participante. Tradicionalmente, cada brindis puede ser celebrado con cánticos de alegría y música.

La mesa representa la imagen del cielo y la comida los cuatro elementos: la Tierra, representada por las carnes, legumbres, frutas; el Agua, representadas por las bebidas; el Fuego, representado por los alimentos cocidos; y el Aire, que se representa por las conversaciones fraternales. El pan y el vino, alimentos básicos, son regalos de la naturaleza y frutos del trabajo del ser humano. Mediante el gusto se percibe el sabor de la comida. Sabor y saber proceden de la palabra sabiduría de dos modos: como alimento y como conocimiento. En el ágape o banquete ritual, se comparten los alimentos al igual que se comparten los trabajos. En un ambiente distendido y respetuoso, circulan los alimentos así como circula la unión y la energía en fraternidad.

Redacción Voces