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Vamos a hablar del comienzo de la masonería, del siglo XVII en concreto. ¿Y ello por qué? En 1717 fue cuando se unieron las cuatro logias de Londres para formar la Gran Logia de Masones Libres y Aceptados de Inglaterra, cuyos nombres, procedentes de los locales donde se reunían, eran: El Ganso y la Parrilla, La Cabeza de la Reina, el Manzano y El Cubilete y las Uvas. Es evidente que estas no parten de cero, existían aproximadamente una docena en Londres, una masonería de origen jacobita, más tradicional y caballeresca, que va mudando en orangista y que sólo podemos intuir, ya que Desaguliers ordenó en 1720 que se quemasen los documentos masónicos para que “no cayesen en manos profanas”, aunque no debería de extrañarnos que esta nueva masonería de 1717 intentara borrar una masonería de otro pretendiente real, incomodo al establishment orangista de principios del XVIII.

Este Desaguliers formaba parte de la Royal Society y trabajaba muy en cercanía con Sir Isaac Newton, quien aparte de físico, era un alquimista y estudioso de las religiones en vía casi mística y teológica, Ya en la mitad del siglo XVII existía el  Colegio Invisible, de claras tendencias filosóficas, posible antecedente de la dicha “Sociedad Real”;  más tarde vendrá la “Sociedad Lunar”, de Watt, Boulton, o Erasmus Darwin, pasando por allí masones reconocidos como Franklin o Joseph Banks,  por el que el nuevo aire de la Ilustración encontró a través suya un camino de entrada. Las obras de Newton fueron un testigo de la nueva orientación científica de la época y trajeron un cambio de espíritu radical: es el paso al racionalismo.

Si bien podemos dudar algunos de los contenidos de esa masonería previa del siglo XVII, no podemos olvidar que existía. Cristopher Wren, nacido en 1632 e iniciado en 1691, fue Gran Maestre de la misma hasta 1702. En 1703 la Logia de San Pablo acuerda lo siguiente:

“Los privilegios de la Masonería no serán, en lo sucesivo, patrimonio exclusivo de los masones constructores; cualquier otra persona, de cualquier otra profesión, tendrá derecho a optar a eses privilegios siempre que sea regularmente aprobada e iniciada en la Orden”.

Es el fin de la masonería operativa, pues Wren, arquitecto de la catedral de San Pablo, del Observatorio de Greenwich. Etc., no dejaba de ser un masón operativo, aunque calificado por Newton de gran científico.

Más revelador ha sido el testimonio del erudito Elias Ashmole, un masón iniciado en Warrington en octubre de 1646, así como el Registro de masones aceptados que nos retrotrae a 1630.

De la documentación se desprende que había al menos dos tipos de Masones: los “freemasons” o masones operativos, con sus propias logias, y los “accepted freemasons” que constituían sus propias logias en las que convivían constructores o albañiles de alto rango, con otras personas que no lo eran; eran logias por decirlo de alguna manera sólo “de aceptados”: serían las llamadas “logias de Jakim”.

A finales del S.XVII con el hundimiento progresivo de las logias de simples constructores, la pervivencia de la gran maestría quedará en manos de los “accepted freemasons” ,como pasa con Cristopher Wren, el último de la hermandad operativa, quien es también un aceptado.

Ahora bien, veamos desde cuándo empieza a darse la transformación. Parece una fecha adecuada cifrarla de 1675 a 1725, en esa época. Aquí tendrían su cabida los “Old Chargues” con tantas reglas para comportarse de una manera sociable. Eran las normas mínimas para que los operativos convivieran con personas de importancia social en su intento de elevación social, que comenzaba con el trato directo con las élites sociales de aquellos burgueses que aspiraban al reconocimiento. Cuando la transformación ya se ha dado, aparece el tercer grado, el maestro, hacia 1725: es la época en que ya por ser inservibles se anulan los “old chargues”, pues casi todos los que entraban en la masonería ya no eran albañiles o maestros de obras.

Y, ¿qué hay de la masonería escocesa, que se supone jacobita, con una carga esotérica importante?  Indiscutiblemente existió una Masonería escocesa (de Escocia) en el siglo XVII como lo prueban los registros de varias logias aún existentes, pero no eran distintas entonces de sus iguales inglesas: nada lo demuestra, ni siquiera practicaban los grados escoceses (lógico, ¡si no había más de dos!); con la derrota de los jacobitas, las cosas cambian: su emigración a Francia los pone en contacto con otras órdenes esotéricas. El mismo Ramsay hace este viaje, está cerca de Jacobo II, del Duque de Argylle, se relaciona con “Philosophes”, incluso Voltaire le nombra irónicamente de “Fumoso Mistico”, en su “Discurso” habla de reglas esotéricas precisas, parece evidente que contacta también con intelectuales alemanes, conoce seguramente el Pietismo y el Jansenismo y los rosacruces, empieza el germen del Rito Escoces Antiguo y Aceptado… Pero antes, ¿qué hay de seguro? Nada: las leyendas templarias, Roslyn, etc., sólo son historias a posteriori, a veces muy modernas.

¿Y los franceses? Pensar que las primeras logias se crean por influencia inglesa ya en el XVIII, es falso: ya existían logias desde la edad Media, y pensar que las mismas influencias que llegarían a Ramsaylo harían a la masonería francesa es lo normal. En todo caso podemos dudar de si existe la masonería aceptada en el siglo XVII, pero debemos tener en cuenta la tradición de herejías y pensadores, incluso en el Renacimiento, por ejemplo, la gran tradición alquímica con Flamel o Nostradamus. Lo que parece evidente es que si algún año más tarde con De Maistre y Willermoz la masonería se trufa de teísmo y mística, no es casualidad  y  eso mismo o parecido pudo pasar antes.

También es evidente que en esa época e incluso puede que a principio de siglo XVIII.  ya se han dividido la masonería y el compagnonage, siguiendo este último en práctica por los operativos y prescindiendo del grado de maestro. Sin pruebas concluyentes, sólo el cuaderno de Willard de Honnecourt nos muestra una profesión, la de maçon, con claras referencias esotéricas, ¿Por qué aquellas no se habrían de desarrollar en alguna forma? Esperemos. Por ahora, está demostrado que una masonería especulativa en el siglo XVII ya había comenzado la transición hacia el Siglo de las Luces y la moderna masonería.

Redacción Voces