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La masonería especulativa, desde los albores del siglo XVIII, construye un espacio de sociabilidad idóneo para vivir comunitariamente la experiencia de Io inexplicable y posibilitar el desarrollo integral del individuo. J. G. Fichte representa a la Orden como a una corporación separada de la gran sociedad, un microcosmos protegido del mundo profano, donde el iniciado, que nace como ser humano, crece dentro de su estamento social y ha de volver a ser educado dentro de la logia como puro ser humano.

La Cadena de Unión acoge esta filosofía y se impone como centro y símbolo de la vida comunitaria del taller, el vínculo social, donde su palabra es fraternidad. De una manera o de otra se establece una comunicación espiritual entre todos los miembros. La cadena en unos momentos se alarga, se acorta, integra miembros, despide hermanos, es vida real además de espiritual. Es el pulso del Taller. Late, está viva y une el cuerpo del masón con el espíritu del mismo y el de sus hermanos y hermanas.

Históricamente, la cadena de Unión procede de una práctica de los antiguos masones operativos denominada «Cadena de la Alianza». En el Compagnonage, esta Cadena de la Alianza adquiere un significado dentro del movimiento solar, cuando la actual Cadena de Unión Masónica es estática y solo tiene movimiento en la reafirmación de nuestro principios (Libertad, Igualdad y Fraternidad), y en la disolución fraterna

Seducido por los principios masónicos, W. A. Mozart, a los 28 años, ingresa en la masonería. El 14 de diciembre de 1784 recibe el grado de Aprendiz en la Logia La Beneficencia de Viena, el 7 de enero de 1785 el de Compañero y 6 días más tarde el de Maestro. Por su influencia, el 11 de febrero de 1785 cruza las columnas del Templo su amigo J. Haydn, y su padre se inicia el 6 de abril de aquel mismo año.

Desde que «recibe la Luz», se convierte en un hermano entusiasta componiendo partituras inspiradas en la filosofía masónica y en la belleza del ritual, logrando piezas de extraordinaria grandeza estética y espiritual.

La producción musical masónica de Mozart se dividirse en dos conjuntos: uno son obras para los propios masones y para ser interpretadas en las tenidas de Logia; piezas musicales Ilenas de emoción y sentido, que se acercan a la vida simbólica y espiritual de la Orden y captan el clima interior de los trabajos en Logia. La otra cantera de obras abarca las que se inspiran en los valores y ritos masónicos para un público profano, siendo un claro ejemplo de este grupo La Flauta Mágica.

En el primer grupo, Mozart desarrolla una serie de composiciones que abarcan todos los aspectos del ritual: marcha para acompañar la entrada al templo del Venerable y Oficiales, piezas para la apertura de los trabajos, fusión de Logias vienesas, etc. Piezas para la iniciación de los Aprendices, para el Solsticio de Verano, para el Viaje de los Compañeros, aprovechando, por ejemplo la recepción del grado de Compañero de su padre, etc. También desarrolla el tema del Maestro y de su simbolismo en «Música para un funeral masónico». Mozart también compone música e himnos para clausurar los trabajos en Logia o para expresar la alegría de haber recibido un buen ”salario” en esos trabajos, igualando el aprendizaje masónico a la mirada del investigador de la naturaleza. Cómo no, Mozart también se acerca al rito y filosofía de la Cadena de Unión.

El lied O heiliges Band – Oh Lazo Sagrado», K. 148, y el himno Lasst uns mit geschlungnen Händen – Enlacemos nuestras manos», K 623 a, introducen a la Cadena de Unión, cuando los masones enlazan sus manos para expresar la fuerza y la solidaridad.

0 heiliges Band – Oh Lazo Sagrado», K 148 presenta la curiosidad de haber sido compuesta en Salsburgo en 1772, antes de ser iniciado Mozart, con texto de Ludwig Friedrich Len. Por su parte, Lasst uns mit … – Enlacemos nuestras manos », K 623 a, es una sencilla pieza cantada a dos voces y acompañada de órgano, con texto, atribuido a Schikaneder, pero probablemente de K. L. Giesecke, y presenta el gesto ritual de las manos enlazadas al cierre de los trabajos. Esta composición ha Ilegado a ser una de las obras más populares dentro de la masonería y a adquirir un significado ritual.

Mozart también compone una cantata para los masones «Eine Kleine Freimaurer – Kantae. Laut verkünde unsre Freude – Una pequeña cantata de masones. Anuncie alto nuestra alegría», K. 623, última composición acabada de Mozart y una de sus mejores composiciones masónicas. Él mismo dirige su estreno el 18 de noviembre de 1791, en la consagración de la nueva sede de la Logia La nueva Esperanza Coronada al Oriente de Viena, poco antes de enfermar.

En esta cantata, Mozart toma un hermoso texto en el que aparecen la música y el canto como vehículo para proclamar la alegría de los masones. Al tiempo vemos la Cadena de Unión como la fuerza y atmósfera propicia para la santificación del espacio donde se reúnen los masones. Después, con el aria, aparece la idea masónica de la divinidad, que sin estruendo, descansa serena en el pecho, el amor y el trabajo del masón.

P G P

«O heiliges Band», K 148.

Texto: Ludwig Friedrich Lenz

O heiliges Band der Freundschaft treuer Brüder,

dem höchsten Glück und Edens Wonne gleich,

dem Glauben freund, doch nimmermehr zuwider,

der Welt bekannt, und doch geheimnisreich;

ja, bekannt und doch geheimnisreich.

O heiliger! O dreimal grosser Orden

Der Weise reizt und Fürsten lüstem macht;

Mit dir ist uns die gold’ne Zeit geworden,

so schön, als sie die Fabel kaum erdacht;

ja, so schön, als sie die Fabel kaum erdacht.

«Oh Lazo Sagrado», K 148.

Texto: Ludwig Friedrich Lenz

Oh Lazo Sagrado de la amistad de los hermanos leales,

comparable a la más alta dicha y a las maravillas del Edén,

amigo de la fe y jamás contrario a ella,

conocido en el mundo, pero rico en secretos;

si, conocido en el mundo pero rico en secretos.

¡Oh santa Orden!, tres veces grande,

que al sabio seduce y es codicia de príncipes;

contigo nos ha Ilegado la edad de oro,

tan bella como las fábulas apenas pueden imaginar;

si, tan bella como las fábulas apenas pueden imaginar.

«Lasst uns mit geschlungnen Händen», K 623a.

Texto: ¿Emanuel Schikaneder?

Lasst uns mit geschlungnen Händen, Brüder,

diese Arbeit enden unter frohem Jubelschall.

Es umschlinge diese Kette,

so wie diese heilige Stätte,

auch den ganzen Erdenball.

Lasst uns unter frohem Singen

vollen Dank dem Schöpfer bringen,

dessen Allmacht uns erfreut.

Seht, die Weihe ist vollendet;

Wär’doch auch das Werk geendet,

welches uns’re Herzen weiht!

«Enlacemos nuestras manos», K 623 a.

Texto: ¿Emanuel Schikaneder?

Enlacemos nuestras manos, hermanos,

para acabar este trabajo en alegre son.

Que se cierre esta cadena,

igual que este lugar sagrado,

y también toda la tierra.

Enlazados con cantos jubilosos,

agradezcamos por entero al creador

cuya omnipotencia nos alegra.

Mirad, la consagración se ha completado.

¡Ojalá estuviera también acabada la obra

que santifica nuestros corazones!