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La masonería es una escuela iniciática de personas libres. Una escuela donde se forman hombres y mujeres de buenas costumbres, que persiguen con su formación en la masonería, pulir su piedra bruta y contribuir con ello, al progreso de la humanidad.

La escala iniciática de la masonería en el Rito Escocés y Antiguo y Aceptado en el que trabaja en su mayor parte El Derecho Humano, se compone de 33 grados. 33 etapas, donde el masón va aprendiendo, en cada una de ellas, distintas enseñanzas y reflexiones sobre la vida, el comportamiento del ser humano y su mejora como persona puliendo su piedra bruta. Este aprendizaje se realiza con la utilización de las herramientas (de forma simbólica) de la construcción; escuadra, regla, compás, mazo, llana, cincel, plomada, etc.

Pero los grados más importantes de la masonería, en los que se trabaja en las Logias Azules (como solemos llamarle los masones a los talleres de los tres primeros grados), son los tres grados iniciales. El grado de Aprendiz, el de Compañero y el de Maestro.

Muchos masones/as deciden trabajar toda su vida en estos tres grados y no continuar la escala progresiva e iniciática hasta el grado 33. En los tres primeros grados, se encuentra la esencia fundamental de la masonería, y la escuela iniciática de la cual nos formamos los masones.

El grado de Aprendiz se adquiere cuando un profano es iniciado en masonería, y progresivamente, gracias a su trabajo y su asistencia a las Tenidas (reuniones masónicas), va pasando de grado, a compañero y posteriormente a maestro. A partir del grado de maestro, se entra en los grados filosóficos o altos grados, hasta alcanzar el grado 33.

Muchas Obediencias masónicas solo tienen en su estructura organizativa, los tres primeros grados. Y los maestros que desean seguir la escala iniciática, lo tienen que hacer afiliándose a estructuras de organizaciones de Altos Grados, que no tienen nada que ver, a nivel organizacional con su Obediencia inicial. Pero esto no ocurre en la Orden Masónica Mixta Internacional el Derecho Humano (D.H.). El D.H. cuenta con toda la escala iniciática, hasta el grado 33. Es por ello por lo que un masón/a del D.H. puede seguir su caminar iniciático hasta el grado 33 en la misma organización, una organización mixta e internacional.

Una de las enseñanzas más importantes que aporta la masonería, es la importancia que tiene para el ser humano, la “Humildad”. Por ello, independientemente de los grados, los cuales son escuelas de aprendizaje, un masón tiene que saber que, independientemente del grado que ostente, no debe considerarse más que nadie, y menos, tratar a sus hermanos/as como que él o ella, por tener el grado que tenga, es más importante que otro miembro de su Logia. Si un masón del grado 33 no se considera un eterno Aprendiz, es que no habrá aprendido nada de la masonería.

José Alberto Hidalgo Piñero
Maestro Masón