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En contra de lo que se piensa, la masonería no es una organización secreta. En todo caso, podríamos hablar de una organización discreta. Las organizaciones masónicas en nuestro país, desde la instauración de la democracia, son organizaciones como tantas otras, que actúan como asociaciones legales reconocidas por el gobierno y las CC.AA. ¿Por qué decimos entonces que es una organización discreta? Por nuestra forma de trabajar, que consiste básicamente en hacerlo interiormente y en nuestros espacios propios para logar mejorar como seres humanos y como constructores, para contribuir con nuestra aportación a lograr un mundo mejor para todos, y para el propio mundo…

Pero al ser discretos muchos se preguntan si están interesados cómo se puede entrar en masonería. Pues bien, los masones, como expresión simbólica, solemos decir que se entra por una puerta muy pequeña, pero se sale por una puerta muy grande. Sepamos algo más del proceso.

En primer lugar hay que aclarar que la masonería no aspira a ser una organización de masas. Como decimos, también de forma simbólica, queremos las mejores piedras para la construcción de nuestro edificio. Y para nosotros, nuestro edificio es la sociedad en la que vivimos, y de modo extenso, toda la Humanidad y su entorno. Aspiramos a construir una sociedad más libre, más igualitaria y más fraternal.

Pero el hecho de solicitar el ingreso en masonería es una decisión personal que aquellos/as que deseen pertenecer a esta organización deben tomar de forma libre. En la masonería no se suele hacer proselitismo, entendido en el sentido de pedir a alguien que entre en nuestra organización. Esto es una decisión que cada uno/a debe tomar de forma libre y voluntaria.

Encontrar las páginas webs masónicas y las diferencias entre las distintas Obediencias (organizaciones masónicas) es hoy accesible a todos, aunque como en todos los casos hay que saber distinguir la información fidedigna y de fuentes fiables de otras que emiten falsedades o que no están bien documentadas. En cualquier caso, una vez que se ha decidido pedir el ingreso por medio de una solicitud a la organización a la cual se desea pertenecer, se inicia un proceso minucioso y que puede resultar largo (una puerta muy pequeña, decíamos), aunque asequible a cualquier hombre o mujer que, desde la perspectiva antes dicha, coincida con nuestro estilo de ver la realidad. Y en resumen, la valoración para entrar que cabe en una frase. Como decimos, también de forma simbólica: “Ser un hombre o una mujer de buenas costumbres”, frase que se puede desentrañar en muchos pliegues y matices…

A la masonería pertenecen personas de todas las ideologías políticas. De todas las creencias religiosas o sin ninguna. De todas las clases sociales. Y de todas las posibles formaciones académicas o no. Hay parados, empresarios, universitarios, catedráticos, profesores, etc.

Una persona que quiera pertenecer a la masonería debe saber, que la masonería es una organización iniciática, donde se trabaja fundamentalmente para conseguir a nivel individual ser mejor persona, “pulir nuestra piedra bruta”. Pero la masonería también tiene un componente muy importante de trabajo intelectual. Toda aquella persona que pretenda pertenecer a la masonería, tiene que estar dispuesta a trabajar intelectualmente. A pensar y escribir sobre temas sociales que se tratan en la masonería y sobre temas simbólicos. La masonería es un camino de aprendizaje, donde el masón con su trabajo, se convierte día a día en un elemento para incidir en la sociedad con el fin de que la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad en el mundo sean cada vez más universales. Como ve, una puerta muy grande…