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Desde la prehistoria, el ser humano mira al cielo y observa el movimiento de los astros, de los cuales los más llamativos son los del Sol y la Luna. En una sociedad agrícola, como ha sido la humana hasta hace bien poco, el Sol tiene una trascendencia importante para la vida, hasta el punto de que se le considera una divinidad importante en casi todos los panteones de las culturas antiguas. Y para los que miran al cielo, los solsticios son hitos muy importantes: hay un día en que el Sol “se para” en su movimiento a través del cielo, e invierte el camino recorrido hasta entonces. Sucede en los solsticios: en el Solsticio de Verano, la duración del día es la mayor del año, y por tanto la noche es la más corta. Este fenómeno está provocado por la inclinación del eje de la Tierra, que va cambiando a lo largo del año en relación con la eclíptica. Por lo tanto, los solsticios están invertidos en los dos hemisferios.

Por esta condición de días cruciales en el paso del Sol por el cielo, tradicionalmente se ha pensado en las noches solsticiales como puertas interdimensionales, que permitían el paso a universos paralelos: noches de brujas, de hechizos, de alcanzar deseos y esperanzas…en definitiva, de contacto con dimensiones mágicas de la realidad. En la cultura cristiana europea es la Noche de San Juan, y en ella se encienden hogueras para alumbrar las horas en que el sol está bajo el cielo, de manera que nunca llegue del todo la oscuridad. En esta noche se celebran todo tipo de ritos asociados a la magia buena: se dice que las plantas venenosas pierden su veneno, que se puede encontrar el amor…La gente pasa la noche en la calle alrededor de las hogueras, en celebración de la alegría y la fuerza de la vida. Como dice la canción, en la Noche de San Juan se derriban las fronteras trazadas por las clases sociales y todo el mundo es igual y los límites se transgreden: el rico, el pobre, el poderoso y el humilde…..Todos se divierten y buscan la felicidad, al menos por esa noche…..

Los masones tenemos la vocación de estar ligados a la Naturaleza y sus ciclos, sintiéndonos parte de ella. Y también a los antiguos ritos, en un deseo de cercanía con los seres humanos de todos los tiempos. Por eso el Solsticio de Verano, con su gran importancia para la vida y las creencias de los seres humanos, da lugar entre nosotros a celebraciones y banquetes especiales. Es una de nuestras “Fiestas Grandes” a lo largo del año…

A partir de este momento solsticial llegará el esplendor del verano y la cosecha, pero al mismo tiempo los días serán cada vez más cortos, tendremos menos luz. Es la ocasión de recordar los tiempos duros que vendrán según se acerca el otoño y los fríos del invierno.

Disfrutemos de la noche más larga del año, ¡ajustemos nuestro ritmo al de la naturaleza! Traspasemos la puerta de la magia si es nuestro deseo y nuestra creencia….y ¡preparémonos para los días de oscuridad que están por llegar!

Redacción Voces