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Una cooperación por la democracia y una prosperidad compartida: la voluntad común de promover los derechos y libertades democráticas en el Mediterráneo

Esta reflexión expresa una realidad, el de una vecindad evidente y mejorable por los países del Sur y del Norte del Mediterráneo, este mar que desde antiguo no separa nada, sino que más bien comunica sus orillas, viene a señalar a grosso modo dos áreas culturales hoy distintas, cosa que no siempre fue así. Existe y es innegable un trasvase de cultura e influencia entre ambos polos, pero actualmente, el desarrollo tecnológico y económico de ambas partes es desigual, y ello redunda en una serie de flujos migratorios sur-norte que siempre son una tragedia personal, cuando no a veces
causan tragedias irreparables y un desarrollo ralentizado en los países del Norte de África.

¿Cómo podemos realizar una Coohttps://duckduckgo.com/peración para la Democracia y prosperidad compartida con el sur del Mediterráneo? Para nosotros, se debe partir de los valores genuinamente europeos, que han caracterizado nuestra historia reciente y nuestra propia construcción europea y que podríamos resumir en aquellos valores de Libertad, Igualdad y Fraternidad. Y aplicarlos en nuestras relaciones extra-europeas tanto como debemos promocionarlo en nuestros países, ya que la situación actual dista de ser satisfactoria, y dichos valores deben de ser extendidos también transversalmente a
todas las capas de la sociedad, ya que persisten bolsas de pobreza, aumentadas por la crisis actual, que contradicen la aplicación de tales principios. Algunas premisas pueden no obstante ser expuestas:

– Nuestras intenciones de cooperación no pueden enmascarar una extensión de nuestras empresas y capital a los países del sur del Mediterráneo, más bien deben de facilitar el que su propio capital, o empresas, o iniciativas sean las que lleven a cabo su expansión, utilizando agentes locales supervisados por la Unión Europea.
– Este plan debe servir para respetar, construir y fortalecer la sociedad civil y la cultura de estos países, en un estado Democrático de Derecho el único tipo de estado que puede permitir la existencia de esos derechos y libertades que queremos potenciar, en un respeto integral de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
– Igualmente se debe potenciar una economía estable con presencia de una microeconomía necesaria de pequeñas y medianas empresas, que creen el adecuado empleo, para hacer innecesarias las actuales emigraciones y dar un futuro económico a la juventud.
– En los aspectos sociales se debe potenciar la sociedad civil y un estado laico aconfesional con separación entre religión y Estado, donde el análisis social no se incline a ningún dogmatismo  económico que pueda marginar socialmente, a ningún dogmatismo social que discrimine a las personas por su raza, sexo procedencia u opinión, sino que exista una educación que vacune contra los
dogmatismos espirituales, antesala junto con los demás del totalitarismo.
– En los aspectos laborales es necesario que las empresas que se creen cumplan la carta de de las Naciones Unidas sobre los derechos humanos, un desarrollismo “a la China” no beneficia ni a su población ni a la nuestra.
– Promover un desarrollo económico que sea sostenible medioambientalmente, máxime cuando la propia Unión Europea pueda ser perjudicada, siendo también necesaria la vigilancia de nuestras propias industrias para que también lo realicen.
– Socialmente promover la igualdad entre el hombre y la mujer, potenciando la figura de la mujer como parte activa y responsable de la sociedad civil.
– Crear un espacio Mediterráneo de libertades y deberes sociales, de exclusión de la guerra como forma de solución de conflictos y crear un organismo de vigilancia de cumplimiento de los tratados con fondos propios para promover los objetivos expuestos.
– Debemos finalmente respetar la voluntad de los pueblos de asociarse a estas ideas, no violentando sus voluntades mediante presiones. No acercarnos con hipocresía y doble rasero a la hora de juzgar, donde sean nuestros países los que impongan el valor de las materias de intercambio, o el de nuestras ideas, sólo respetando seremos respetados, solo siendo consecuentes con nuestros
valores podremos ganar también el respeto por los demás.

Salvador A. Molla i Alcañiz